«Los conductores subterráneos son un nicho»
Sin embargo, su extraordinario trabajo tiene lugar a 700 metros bajo tierra. «Los conductores subterráneos son un nicho», dice Patrick. «Estamos en la planta de Werra, operada por Kali & Salz Minerals & Agriculture GmbH. La red de vías de la mina es tan extensa como el área metropolitana de Múnich, pero subterránea.»
Las condiciones allí son extremas: «Hay temperaturas de hasta 40 grados. Y siempre está oscuro», cuenta el conductor. «No como si estuvieras fuera por la noche, sino tan oscuro como en un espacio cerrado sin ventanas».
Los vehículos de la mina son fabricaciones especiales basadas en MAN, con cabinas muy bajas. Puesto que conducir en galerías conlleva retos especiales: «Los túneles solo miden 16 metros de ancho y casi dos metros de alto. Eso es muy restrictivo», dice Patrick. «Tampoco hay una zona de salida. Cuando llegas el muro (en la minería, decimos «impacto»), has llegado al final».
Después de más de 20 años, su viaje a las profundidades se ha convertido en un trabajo cotidiano. «El ascensor recorre los 700 metros en 80 segundos, es como si bajaras en caída libre hacia el centro de la tierra», explica Patrick. «Si miras desde abajo hacia arriba, verás la luz del día tan pequeña como la cabeza de una aguja. En primer lugar, uno se da cuenta de la masa física que tenemos encima.»