A día de hoy, el entonces mecatrónico de automóviles conduce un volquete MAN en la Franconia central, viviendo así su sueño de la infancia. Una historia sobre la vocación, el valor para cambiar el rumbo y la fascinación por las máquinas pesadas.
De pequeño, Fabian Böhm observaba con fascinación todas las obras para ver las excavadoras y los camiones mientras trabajaban. Hoy en día, este hombre de 30 años se sienta él mismo al volante de un volquete MAN y ve cómo una nueva generación de niños sigue su trabajo con la misma fascinación.
Para Fabian, la mañana comienza con un mensaje de WhatsApp. Su planificador de Hitz Erdbau GmbH le informa sobre la próxima ruta. La mayoría de las veces se trata de transportar material entre la grava, el vertedero, la excavación y la obra, un trabajo hecho a medida para el mecatrónico de automóviles de Heilsbronn, cerca de Núremberg.
«Simplemente quería salir del taller»
En 2020, el entonces mecatrónico de automóviles se atrevió a dar un giro de 90 grados y decidió cambiar radicalmente de profesión. «Lo que quería era salir del taller», cuenta Fabian. «Como me gusta viajar, quería probar a conducir camiones». Una decisión de la que, hasta hoy, no se ha arrepentido. Ya durante la autoescuela, lo vio claro: Llevaba en la sangre la manipulación de grandes máquinas. Aquí ya se le ve conduciendo un león.