Gracias a los deflectores de aire, el interior del vehículo queda ventilado de forma óptima. Así se garantiza un mayor confort de conducción y un mejor clima en el interior. En caso de alta exposición al sol, ayudan a evitar las desagradables acumulaciones de calor. Incluso cuando llueve o nieva, el aire podrá circular porque las ventanillas laterales pueden permanecer abiertas fácilmente y sin que aumente mucho el ruido debido al aire. Esto significa que el aire acondicionado no tiene que estar permanentemente encendido y se pueden reducir los costes operativos.